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Hablar del eCommerce y el sexo sigue siendo, en la mente de mucha gente, «hablar de guarradas» que, por supuesto, hacen otros. Dado que la industria del sexo es una de las más pujantes en el eCommerce, tanto en artículos físicos como en productos digitales, esos «otros» son (somos) mucha gente. Y si hablamos de apps de dating (o sea, para ligar) seríamos bastante ingenuos si pensamos que la mayor parte de los millones de personas que las usan lo hacen para encontrar el amor de su vida. No dudo que algunos grandes amores hayan nacido así, pero permíteme ser un poquito escéptico.

Rocamora exhausto después de una dura jornada de trabajo

Exhausto después de una dura jornada de teletrabajo. Y no precisamente sexual.

Ya está Rocamora hablando de lo suyo, pensarán muchos.

«Claro, como a él le va el rollo leather y es gay, está todo el día pensando en lo mismo». Algún día os hablaré de las subculturas y de que vestirse de determinada forma no significa ir por ahí pidiendo guerra, pero hoy no es ese día. Quien quiera saber más, que me busque en Instagram  y me pregunte, estaré encantado de responderle.

Dejemos aparte la industria del sexo en internet y hablemos de qué narices va a pasar con las apps de dating (ligue de toda la vida) en la nueva normalidad que incluye el distanciamiento social.

Sí, señoras y señores, al igual que la pandemia del VIH/SIDA cambió radicalmente nuestra forma de practicar las relaciones sexuales esporádicas y normalizó el uso del preservativo como herramienta de prevención (si os parece que lo que digo es extraterrestre, preguntad a vuestros padres si usaban condón de jóvenes, y les veréis pasar por toda la gama de colores del rojo al morado) también nuestra forma de ligar cambiará durante el distanciamiento social. 

Así que la pregunta es: ¿qué va a pasar con las apps de dating? Sean destinados al público gay, hetero, bisexual o cualquier otra combinación posible (que si no me acusan de ser «demasiado binario») estas aplicaciones van a tener que adaptarse.

De hecho, algunas ya lo están haciendo.

La reinvención de las apps de dating

No es por barrer para casa, pero en esto del ligue por internet los gays llevamos ventaja. Cuando los heteros descubrieron Tinder y sus múltiples posibilidades, nosotros llevábamos años usando Grindr, Scruff y otras muchas, incluso especializadas en tribus diferentes (osos, leather, fans del látex, chandaleros, locos por el gym, etc, etc). Esto convierte a las apps de ligue gay en un termómetro bastante fiable de por dónde van a ir los tiros en el ligue por internet. Son, hablando en términos de economía, un «indicador adelantado». Y los tiros van por el sexting, lo que en mis tiempos más mozos llamábamos cibersexo. 

Tanto Grindr como Scruff, las dos apps de ligue gay más usadas del mundo, se han apresurado a poner en marcha y ofrecer a sus usuarios de pago la opción del videochat sin salir de la app.

Vale, eso se puede hacer por Whatsapp o por Facebook, Instagram, Skype…. pero en todos esos casos tienes que proporcionar tu teléfono o tu nombre de usuario, pedir amistad, seguir a la otra persona… y aquí, al igual que Tinder y sus primas, hablamos de preservar el anonimato si se desea. No nos engañemos, en la mayoría de los casos sí se desea, porque nunca sabes con lo que te vas a encontrar. Esa es la gran ventaja de Tinder: permite quedar primero e intercambiar teléfonos después… si se quiere.

Apps de dating y privacidad

¿Pero puedo conservar el anonimato en una videollamada? Eso es de primero de cibersexo. Sí. Puedes no enseñar la cara, o sencillamente puedes conectar con alguien que busque lo mismo que tú y que esté en Valladolid, Calasparra o Kuala Lumpur. Vamos, donde no te conoce nadie y puedes ser un chico malo o una chica mala. Bueno, en realidad puedes ser lo que te dé la gana.

Corren malos tiempos para la lírica del amor. Ligar en un bar, si ya se llevaba poco antes, imaginaos ahora que hay que mantener dos metros de distancia o tener una mampara separadora por en medio. O llevar mascarilla, que para algunos tendrá su aquel, pero que te tapa media cara.

El futuro del dating

Pensaréis que estoy exagerando y es cierto que habrá mucha gente a la que la COVID-19 se la sopl le importe un rábano porque se mueran de ganas de entrar en materia, pero también habrá mucha otra gente que decida que una temporadita sin sexo presencial tampoco está tan mal. Simplemente porque el miedo no es racional. Si hay gente a la que le da miedo salir al súper, imagínate lo que les provocará la idea de un intercambio de fluidos. Y ahí hay todo un nicho por explotar, el de «tú en tu casa y  yo en la mía» que sospecho que va a experimentar un boom en los próximos meses.

Por tanto: no sólo vamos a ver reinventarse a las apps de dating, sino que problablemente aparezcan nuevas muy centradas en la experiencia face to face con móvil de por medio. De hecho, ya existen algunas, como CAM4, que permiten la conexión remota con el juguete sexual de la otra persona si ésta lo autoriza. Y, quién sabe, quizá esta sea una nueva oportunidad para algo al estilo SecondLife pero mucho más realista y táctil. Relájate y, si quieres, disfruta.

Imagen: Depositphotos

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