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Google y Facebook forman ya parte de la vida diaria de todos nosotros. Pero más allá de la relevancia de sus servicios como redes sociales, buscadores y diferentes aplicaciones, hay algo que las ha dejado en boca de todos en los últimos años: las diferentes demandas y acusaciones de prácticas monopolísticas que han recibido tanto Google como Facebook.

Al inicio del pasado diciembre de 2020 Facebook se enfrentó a una demanda por la adquisición de las plataformas WhatsApp e Instagram, siendo acusado de monopolio en el sector de las redes sociales. Poco después, en el mismo mes, llegaría el turno de Google a la que se le acusa de monopolio en el mercado de la publicidad en internet. Si bien ambos casos no se relacionan entre sí, este último, envuelve a ambas empresas en un acuerdo desconocido hasta el momento. Te explicamos de qué se trata.

Blue jedi: el origen del problema

Por qué Estados Unidos acusa a Google de monopolio: historia de las batallas legales del gigante online

Header Bidding

El Header Bidding es una tecnología de  publicidad programática que surgió en 2017 como oposición al monopolio ostentado por Google. Este renovado enfoque de la publicidad ofrece a las partes una visión más nítida sobre los espacios disponibles y el alcance que podrían tener publicitando en ellos.

Antes de la llegada del header bidding, la compraventa automatizada de espacios publicitarios funcionaba de forma relativamente ineficaz: las llamadas a un anuncio se enviaban a cada red publicitaria de forma escalonada dentro del adserver. Si la primera red no estaba interesada en comprar el espacio publicitario, la oferta se enviaba a la siguiente y así hasta que finalmente era comprado o no. Es lo que se conoce como sistema en cascada.

Gracias al header bidding, los editores pueden crear una situación de puja entre varios compradores en tiempo real, en vez de vender su inventario a un solo comprador. Esto permite al editor vender su inventario publicitario al precio más alto posible.

Sin querer quedarse atrás, Google desarrolló a su vez la plataforma de Open Bidding, que en busca rivalizar con el Header Bidding, manteniendo de igual forma un fuerte control sobre el proceso entero de la oferta y demanda de los espacios a publicitar. Open Bidding permite que los publicistas realicen pujas en tiempo real por medio de una subasta unificada, y para cualquier impresión el ganador es el anunciante que paga mejor, ya que todas las redes tienen la misma prioridad (incluyendo Google mismo).

En un primer momento, en 2017 Facebook decidió optar por el Header Bidding, lo que supuso un golpe para Google al ser la empresa líder en el mercado de la publicidad online. Sin embargo a finales de 2018 dio vuelta atrás y decidió entonces unirse a Google y su Open Bidding, dejando extrañados a muchos en el mercado. Ahora imagina esta unión de los grandes gigantes de la publicidad online: el resultado es que los publicistas tendrían acceso a millones de consumidores potenciales para sus anuncios.

Blue Jedi

Aquí es donde se da el oscuro acuerdo, denominado Blue Jedi, entre ambos gigantes. Por supuesto, al verse este cambio abrupto en la decisión de Facebook surgieron algunas sospechas, las cuales tomaron cuerpo en diciembre de 2020, al iniciar una serie de demandas en Estados Unidos por parte de 10 de sus estados en contra de Google. La idea es que dicho acuerdo muestra tratos favorables hacia Facebook por parte de Google, así como una conducta de monopolización del mercado.

Información sobre el borrador de este acuerdo fue publicada por The New York Times, y en él se esclarecen una serie de concesiones hacia la red social a cambio de su cooperación y asistencia en caso de investigación, así como el cese de rivalidades. Las ventajas ofrecidas a Facebook, son desfavorables para los otros participantes del servicio Open Bidding, como expresaron algunos anónimamente al medio.

Mayor velocidad

Entre las concesiones brindadas por Google figura un mayor tiempo para ofertar en las pujas de publicidad. Mientras las otras empresas participantes cuentan con alrededor de 160 milisegundos, Facebook obtiene casi el doble de esto con un tope de 300 milisegundos.

Relación directa con el sitio web

Asimismo mientras que todos los participantes de Open Bidding tienen como intermediario a Google quien controla la información de los precios, así como de las ofertas ganadas por cada sitio. Facebook, por otra parte, tiene una relación de facturación directa con el sitio web donde publicite, permitiendo una completa claridad sobre los precios y las ganancias de sus ofertas.

Información de usuarios

Para entender mejor a los usuarios ambas empresas acordaron que Google ayudaría a identificar el 80% de los usuarios de móviles y el 60% de los usuarios de ordenador, a los que llegara la publicidad de Facebook. Asistencia con la que al parecer no cuenta ningún otro participante de este servicio.

Ofertas fijas

Una de las más preocupantes es la supuesta determinación de un número fijo de ofertas exitosas para la red social, es decir, que sin importar la oferta realizada por las demás empresas la subasta quedaría de igual forma a favor de Facebook.

Aunadas a estas, en el acuerdo también se estipula que la empresa de Zuckerberg debería pujar en al menos el 90% de las subastas donde identifique el usuario destino. Además se compromete a gastar en publicidad alrededor de $500 millones, aproximadamente 400 millones de euros, para los primeros cuatro años del Blue Jedi.

Portavoces de ambas empresas han negado la existencia de concesiones de este tipo, alegando que el acuerdo es equivalente con las otras empresas. Aun así, con toda esta información a la luz la sospecha no hace más asentarse. Quedaremos atentos de como se desarrolla este proceso legal al que se enfrenta el navegador por defecto de muchos, y de cómo afectar al ámbito digital.

Imagen: Depositphotos

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