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Es una realidad. La llegada de las grandes empresas tecnológicas supone una amenaza para la banca tradicional. Y es que muchas de ellas han decidido en los últimos tiempos avanzar en la dirección financiera para sacar su tajada de los servicios bancarios.

Si hacemos un repaso rápido, podemos recordar que Apple lanzó una tarjeta de crédito en colaboración con Citigroup, Alibaba cuenta desde hace mucho tiempo con su propia división financiera (la startup más valiosa del mundo), y otras compañías como Uber o Facebook han manifestado en mayor o menor medida su deseo de entrar en este tipo de negocios financieros.

En el caso de la red social, que acaba de sacar al mercado Facebook Pay, el anuncio de que estaba gestando un proyecto con el objetivo de acabar lanzando una criptomoneda (Libra), generó bastante polémica. Estos días el turno le toca a otros de los grandes: Google.

La compañía pretende ofrecer cuentas corrientes vinculadas a su sistema de pagos Google Pay a partir de 2020, tal y como avanzó el diario The Wall Street Journal.

El Banco Google (¿por qué no llamarlo así?) podría ser una realidad muy, muy cercana.

El proyecto Cache o cómo el Banco Google ofrecerá cuentas corrientes

Como decíamos, Google está inmersa en un nuevo proyecto que ha bautizado con el nombre de Cache.

Se trata de un plan para ofrecer cuentas corrientes en 2020, con la colaboración del banco Citigroup (una de las mayores empresas financieras del mundo) y una cooperativa de crédito de la universidad de Stanford en California. 

Las cuentas comercializadas por el «Banco Google» estarían garantizadas por las entidades norteamericanas equivalentes a nuestro Fondo de Garantía de Depósitos, de acuerdo con la información del periódico estadounidense.

El acuerdo se firmó el mes pasado, y desde el propio Google han lanzado estas declaraciones que recoge el diario El País: «Estamos explorando cómo podemos asociarnos con bancos y entidades de crédito en EEUU para ofrecer cuentas corrientes inteligentes».

Una nueva forma de ayudar a sus usuarios a beneficiarse de herramientas útiles orientadas a la gestión de sus finanzas. Aunque de momento no han trascendido muchos más datos, según The Wall Street Journal, una de las claves de esta operación reside en que las cuentas corrientes aportan mucha información de los clientes (por ejemplo, movimientos de ingresos y gastos), que el gigante online podría capitalizar para mejorar sus servicios, si bien, en un principio, no parece que el objetivo de Google sea vender datos.

Un movimiento con precedentes

Sea como fuere, no es la primera incursión del gigante tecnológico en el negocio bancario. Desde hace tiempo cuenta con Google Pay, su herramienta de pago cómoda y segura, rival de Samsung Pay o Apple Pay, y con la que sus 100 millones de usuarios en todo el mundo pueden almacenar los datos de sus tarjetas para realizar pagos online, en apps móviles o en algunas tiendas físicas.

Además, hace poco más de un año Google conseguía obtener una licencia por parte del banco de Lituania para operar como una nueva fintech europea, autorizada a emitir y canjear dinero electrónico. Con su nuevo proyecto Cache, la compañía ha dado un paso más hacia el negocio bancario.

Tendremos que esperar unos meses para ver cómo funcionan realmente sus cuentas corrientes y si tienen la aceptación esperada por parte de los usuarios.

 

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