¿Qué persona no deseó tener en su hogar el armario tecnológico que tenía Cher Horowitz de “Clueless” (1995) para decidir si el outfit le gustaba o no? Hoy Google acaba de lanzar la versión adaptada a la era de las compras virtuales, con su probador virtual.
Aunque en Estados Unidos la función “Try On” ya tiene un año en el mercado, esta función se acaba de activar para Latinoamérica, específicamente para México, Chile, Colombia y Argentina.
La función “Pruébame”, que está integrada directamente en Google Shopping, el Buscador y Google Imágenes, es una herramienta de inteligencia artificial generativa con el fin de que los usuarios puedan probarse ropa y calzado, usando únicamente una fotografía de cuerpo completo de ellos.
La magia de este probador virtual Google corre a cargo de un modelo avanzado de generación de imágenes personalizado exclusivamente para la moda, adecuado para entender correctamente la anatomía humana y las texturas de las telas.
Prácticamente, en cuestión de segundos, el sistema interpreta cómo se pliega una tela de algodón, cuánto se estira la mezclilla o de qué forma se ajusta un vestido sobre diferentes tipos de siluetas y poses. Pese a que no puedes utilizarlo directamente con tu armario como Cher, sí lo puedes utilizar con las prendas que quieres comprar en línea.
Para usarlo es sumamente sencillo. Primero, buscas una prenda a través de Google Shopping (funciona con tops, pantalones, vestidos y zapatos); después presionas el botón “pruébalo”; sube una foto de cuerpo completo, ¡y listo! En la pantalla aparece tu “yo digital” vistiendo el outfit elegido.
En caso de que te encante el look y quieras comprarlo de inmediato, la plataforma incluye un botón transaccional directo que te redirige al sitio web del retailer para completar el pago.
La tasa de devolución en el eCommerce de moda suele ser uno de los mayores problemas, oscilando entre el 20 y el 30 por ciento a nivel global, esto debido a problemas de talla o expectativas no cumplidas.
Al habilitar el probador virtual, Google comienza a atacar directamente una de las dificultades más grandes de la compra en línea, poniendo al alcance de la mano un vestidor que tendrías en una tienda física. Además de posicionarse no únicamente como un motor de búsqueda, sino como una plataforma transaccional completa donde evalúas, comparas, te pruebas la prenda y decides la compra sin salir de su ecosistema.
En esta nueva era comercial impulsada por la IA, la experiencia de usuario va más allá de solo poder ver las prendas en los diferentes ángulos posibles, sino que además debe involucrar al usuario mismo, reduciendo en mayor de lo posible los carritos abandonados por no saber decidir si esa prenda que te encantó te quedará como se ve en la imagen.
Imagen: Nano Banana 2
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