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Microsoft ha dado el primer gran bombazo de la industria de los videojuegos en 2022 al adquirir a Activision Blizzard, el estudio desarrollador y editor responsable de grandes títulos de la industria como Call Of Duty, World of Warcraft o Candy Crush. La transacción fue de 68.700 millones de dólares (60.320 millones de euros), según dio a conocer el gigante tecnológico en un comunicado.

Se trata de la mayor transacción hecha por la empresa de Redmond en sus 46 años de historia. En la presentación de esta operación Microsoft aseguró que «acelerará el crecimiento del negocio de juegos en dispositivos móviles, PC, consolas y la nube y proporcionará elementos básicos para el metaverso», lo cual abre una nueva ventana con la que tiene la intención de combinar el mundo online tradicional con la realidad virtual y aumentada, llevando hacia una nueva generación en internet.

«Los juegos son hoy la categoría más dinámica y apasionante del entretenimiento en todas las plataformas y desempeñarán un papel clave en el desarrollo de plataformas de metaverso», comentó el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella. La adquisición de Activision Blizzard «acelerará el crecimiento del negocio de juegos de Microsoft en móviles, PC, consolas y en la nube, y proporcionará bloques de construcción para el metaverso», según indicó Nadella.

Activision Blizzard y su impacto en el mundo de los videojuegos

Activision Blizzard es conocida dentro de la industria de los videojuegos como la compañía detrás de grandes éxitos como Call Of Duty, World of Warcraft, Candy Crush, Diablo, Crash Bandicoot y Overwatch, entre muchos otros. En la actualidad, la empresa cuenta con una plantilla de unos 10.000 empleados y en 2020 obtuvo ingresos por valor de 8.086 millones de dólares (7.100 millones de euros) además de unos beneficios de 2.197 millones de dólares (1.929 millones de euros).

Pero también tiene su lado oscuro: la empresa ha estado recientemente en el ojo del huracán debido a una serie de denuncias por parte de sus propios empleados en las que describen un ambiente laboral tóxico, con especial énfasis en casos de acoso sexual a nivel sistemático hacia las trabajadoras de la compañía. Bobby Kotick, el consejero delegado de la empresa de videojuegos, había estado consciente de este clima tenso dentro de ella sin habérselo informado al consejo de administración. En un principio, el director general de Xbox, Phil Spencer, había ratificado a Kotick en el cargo, pero decidió posteriormente dar un paso al costado, de acuerdo a un reporte de The Wall Street Journal.

Esta polémica hizo que las acciones de Activision Blizzard perdieran casi la mitad de su valor, luego de que se establecieran en 100 dólares por título en febrero del año pasado. Ahora, con la compra de la compañía hecha por Microsoft, las actividades de Activision Blizzard pasarán a estar supervisadas directamente por Phil Spencer y Xbox.

Con la mente en el metaverso

La compra de Activision Blizzard representa para Microsoft un paso importante hacia la consolidación de su metaverso, del que el gigante digital ya ha levantado sus cimientos, aunque en un ámbito muy distinto al de los videojuegos. Así, el pasado mes de noviembre Microsoft presentó Mesh para Microsoft Teams, que busca que todos los asistentes a una reunión pueden estar presentes sin hacerlo físicamente, mediante avatares personalizados y espacios inmersivos a los que se puede acceder desde cualquier dispositivo, sin tener que recurrir a equipos especiales.

Partiendo de sus avances en IA, Microsoft podrá identificar la voz del usuario y a partir de ello recrear el habla en la animación. Además para las 3D también se aplicarán gestos al levantar la mano y se podrán usar emojis, lo que impulsa una experiencia más vívida e interactiva.

En cualquier caso, con la adquisición de Blizzard, más allá de que los títulos creados por las más de 30 desarrolladoras asociadas vayan a formar parte del catálogo de Xbox Game Pass (el servicio de videojuegos en la nube de Microsoft), la finalidad de Microsoft es buscar que los usuarios se logren sumergir en los propios juegos y, de la mano de un mismo avatar, acceder a distintos títulos. Este ecosistema de videojuegos propio podría convertirse en el cebo perfecto para atraer a nuevos usuarios hacia un metaverso mucho más generalista controlado por Microsoft. De hecho, uno de los juegos que pasan a estar en manos de Microsoft, World of Warcraft, puede ser considerado un metaverso embrionario, con muchas de las características de este tipo de entornos (creación de avatar propio, interacción con usuarios de todo tipo, libre exploración de los mapas, una relativa libertad de manejo e incluso la posibilidad de realizar transacciones entre usuarios) aunque orientado completamente hacia el ocio.

«Realizamos inversiones de manera profunda en contenido de clase mundial, comunidad y la nube para marcar el comienzo de una nueva era de videojuegos que pone a los jugadores y creadores primero y hace que los juegos sean seguros, inclusivos y accesibles para todos» afirmó Satya Nadella (Microsoft).

Por su parte, Phil Spencer aseguró que «a los jugadores de todo el mundo les encantan los juegos de Activision Blizzard, y creemos que los equipos creativos tienen su mejor trabajo por delante. Juntos construiremos un futuro en el que las personas puedan jugar los juegos que quieran, prácticamente en cualquier lugar que deseen«.

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