Como parte de la Gen Z, puedo confirmar que cuando una aplicación tarda en cargar más de lo esperado, inmediatamente pienso que no funciona y salgo de ella, pero sé que no soy la única e incluso hay un 15,4 por ciento de usuarios de la misma generación que abandona una operación si tarda más de cinco segundos en procesarse.
De hecho, de acuerdo con datos de un estudio realizado por la firma Okto Payments, el 52,5 por ciento de los jóvenes pertenecientes a la Gen Z y a los Millennials esperan que sus transacciones queden listas en menos de 30 segundos.
Esta exigencia de la inmediatez está dándole la bienvenida a la llamada “economía del impulso”, un fenómeno donde la decisión de compra, el pago y la satisfacción del cliente ocurren bajo el concepto de “espera cero” impulsado por dispositivos digitales.
No es ninguna casualidad que la exigencia esté a su límite en estos días, ya que la infraestructura del país ha permitido que nos acostumbremos a un ritmo de carga instantáneo.
De acuerdo con datos de DataReportal, muestran que la penetración de internet alcanza el 94,5 por ciento de la población y existen más de 27 millones de conexiones móviles; una realidad que les permite a las personas acostumbrarse a que todo funcione con un solo clic.
Y si a esto le sumamos que la Gen Z creció con un estilo de vida sumergido en la vida digital, donde muchas de las cosas las obtiene al instante gracias a la tecnología del momento, se vuelve la combinación perfecta para una sociedad hiperconectada con un nivel de exigencia extrema.
Y he aquí el verdadero problema, no solo se trata de contar con pagos digitales en Chile que sean rápidos, sino que no exista el temido rebote. Al menos el 47 por ciento de los jóvenes Z ha confesado haber abortado una compra en el último año debido a procesos lentos.
Pero no son solo ellos; a nivel general, cuando una pasarela de pago experimenta fricciones o errores, un 30 por ciento de los usuarios deja la transacción para siempre, mientras que otro 48 por ciento decide postergarla indefinidamente.
Si la presión ya es elevada durante un día “normal” de venta, durante las temporadas de ofertas o de alto consumo, aumenta. “Estamos frente a un cambio estructural en las expectativas de los usuarios. Las nuevas generaciones crecieron con experiencias digitales instantáneas, y si un pago no se procesa en segundos, para ellos simplemente no funciona”, advierte Filippos Antonopoulos, CEO de Okto Payments.
Es por ello que cuando las marcas se enfrentan a estas temporadas, la paciencia del consumidor chileno se reduce aún más, ya que el 40 por ciento declara tener menos tolerancia justo en el momento de pagar.
Esta es una realidad a la cual ya tenemos que enfrentarnos, porque si ya te parece que la exigencia al tiempo de espera es grande, en el futuro seguirá creciendo, porque al menos el 43,6 por ciento de las generaciones más jóvenes afirma tener menos tolerancia al permanecer en un sitio web.
“Hoy la diferencia no está solo en el producto o el precio, sino en la experiencia. Y en esa experiencia, la rapidez del pago es clave”, agrega Antonopoulos.
Ante una generación que ya no espera, no solo se trata de atraer consumidores, sino de retenerlos con la experiencia de usuario y de pagos digitales más rápida, sin fricciones y accesible posible.
Imagen: Nano Banana 2
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