La paradoja del uso de la IA en el trabajo: menos estrés, pero mayor cuestionamiento sobre la productividad

El 50% de los trabajadores chilenos usa IA en el trabajo. Descubre por qué esta herramienta alivia el estrés pero cambia la productividad.
Imagen creada con IA de una IA en el trabajo
4 Agosto, 2026

La inteligencia artificial es una herramienta que ya está integrada en la vida cotidiana de la mayoría de las personas, y el área laboral no es una excepción. En Chile, el 50% de los trabajadores utiliza herramientas de IA varias veces por semana y un 12% las emplea prácticamente a diario, según el reporte People at Work 2026 elaborado por la firma ADP Research tras encuestar a más de 39.000 profesionales en 36 mercados.

Sin embargo, la adopción masiva de la IA en el trabajo está revelando una paradoja inesperada. Aunque la IA, si es usada de forma correcta, agiliza los procesos y alivia la carga operativa, los usuarios frecuentes tienen cuatro veces más probabilidades de sentirse menos productivos en comparación con quienes no utilizan esta tecnología.

Este fenómeno no tiene que ver con un rechazo a la tecnología o un fallo en esta. Al delegar las tareas repetitivas, pero cortas a los algoritmos, los colaboradores tienen mayor espacio para enfocarse en proyectos estratégicos, pero de largo plazo cuyo impacto no es inmediato.

Es por ello que, al no tener que tachar tareas rápidas en su lista diaria, surge la percepción de estar avanzando lento, lo que empieza a obligar a las empresas a replantearse cómo miden el desempeño de los trabajadores.

Menos estrés y mayor compromiso de equipo

Pese a los dilemas con la productividad, el impacto del uso de la IA en el trabajo muestra indicadores positivos en la salud mental. El estudio revela que solo el 11% de los usuarios diarios reporta estrés negativo, cifra que se duplica al 23% entre aquellos trabajadores que no emplean soluciones de inteligencia artificial.

Además, a esto se suma un mayor sentido de pertenencia y confianza laboral. Quienes interactúan de forma constante con estas herramientas reportan dinámicas de equipo más sólidas y se sienten más preparados para proteger su puesto frente a la automatización.

Esto se debe principalmente al optimismo y confianza que les brinda el conocimiento que pueden obtener de la inteligencia artificial. Al menos el 30% confía en la seguridad de su empleo, frente a solo un 16% en roles con tareas repetitivas.

“La IA no solo está cambiando la forma en que se realiza el trabajo, sino también cómo las personas se sienten respecto a él”, señaló Nela Richardson, economista jefe de ADP. “Nuestros datos muestran que las organizaciones que acompañen a sus colaboradores en la transición podrán fomentar entornos donde esta tecnología sea percibida como un aliado y no como una disrupción”.

El sesgo generacional y el reto de la capacitación

Pero como en muchas de las cosas de la vida, siempre hay una barrera que impide el crecimiento de los fenómenos, y en este caso hay una brecha generacional.

El informe de ADP Research evidencia que cerca del 60% de las personas entre 18 y 39 años adopta estas soluciones con frecuencia diaria o semanal, consolidándose como los principales impulsores de la transformación digital interna. Sin embargo, el otro 40% son personas mayores que aún se resisten a implementar herramientas que podrían eficientizar su trabajo.

Para maximizar este impulso, las compañías se tienen que enfrentar a la urgencia de acompañar la adopción con programas de capacitación continuos, porque integrar la IA en el trabajo no solo requiere de dar la herramienta, sino de darles los conocimientos para que puedan darle las indicaciones correctas para que la IA logre interpretar resultados, afinar criterios estratégicos y potenciar su creatividad humana.

Imagen: ChatGPT Images 2.0

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