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Visa, Mastecard y otras grandes empresas de la industria apelaron contra la nueva regulación de tarjetas en Chile que dictó el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) a mediados de agosto por la presunta existencia de vicios y falta de garantías en los procesos de pago. ¿Qué argumentaron estos actores en su defensa? Veamos.

Las limitaciones que ordena la TDLC

La TDLC ordenó modificaciones específicas a las reglas y prácticas comerciales de éstos y otros actores del sector, basándose en las recomendaciones de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). Anteriormente, este organismo había advertido que el accionar de las empresas mencionadas conllevaban «ciertos riesgos» que atentaban contra la «libre competencia». Por ello, solicitó establecer limitaciones a las reglas y condiciones comerciales establecidas por las marcas de tarjetas (como Visa y Mastercard), así como en las relaciones entre los operadores que trabajan con ellas (como Transbank, GetNet y Klap), los Proveedores de Servicios para Procesamiento de Pagos (PSP) y los comercios afiliados a esos sistemas de pago con tarjetas.

Entre las modificaciones más relevantes que anunció la TDLC, destacan las siguientes cinco:

  • No podrán impedir que los comercios apliquen precios diferenciados por medio de pago. Es decir, a éstos últimos se les permitirá aplicar un recargo que no sea superior a la comisión pagada por cada transacción con tarjeta (de crédito, débito o prepago) de forma pública y transparente. Vale destacar que esta regla es temporal.
  • No tendrán permiso para imponer la aceptación conjunta de todos sus productos o servicios. En este contexto, cada comercio podrá elegir el tipo de tarjeta que aceptará al afiliarse a la marca.
  • Tanto sus definiciones como reglas en torno a transacciones transfronterizas deberán ajustarse a la normativa emitida por el Banco Central.
  • Tendrán que informar periódicamente ante la Fiscalía Nacional Económica (FNE) sobre los cobros que se encuentren vinculados con transacciones transfronterizas y costos de marca. También se verán obligados a justificar fundadamente sus modificaciones.
  • Deberán publicar, de manera desagregada y en su respectivas páginas web, las tasas de intercambio.

Así se defendieron Visa y Mastercard ante la Corte Suprema

Visa instó a la Corte a dejar sin efectos las instrucciones del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC). Esto implica que se mantengan vigentes las reglas de la compañía y se eliminen las medidas impuestas en torno a los costos de marca.

“Si lo que buscaba el Tribunal era ‘saldar la deuda histórica’ por no haber establecido a tiempo límites al monopolio de Transbank, no hace mayor justicia al ‘cargarle la mano’ a una de las partes dentro del ecosistema, esto es, a las marcas de tarjetas”, precisó la institución financiera.

Por su parte, Mastercard expuso que el proceso llevado a cabo por el TDLC tuvo vicios, ya hubo una infracción sobre las garantías del debido proceso, tales como el derecho de defensa y el principio de congruencia.

La regulación de tarjetas en Chile “no protege o fortalece verdaderamente la libre competencia en los mercados y algunas medidas desde un punto de vista de política pública, son absolutamente inadecuadas y generarán graves efectos nocivos en el mercado, estableció la multinacional de servicios financieros.

Banco Santander se sumó a los reclamos

El Banco Santander siguió el ejemplo de Visa y Mastercard y presentó un recurso que destaca que algunas instrucciones del TDLC inciden de forma negativa en la competencia del mercado de medios de pago. Además, asegura que esto genera «efectos sistémicos» que terminan por afectar otros bienes jurídicos, tales como:

  • La inclusión financiera.
  • La protección de los derechos de los consumidores.
  • La reducción de la evasión fiscal.

Habrá que esperar para ver cómo continúa esta pelea judicial.

Imagen: Capura / E-Banking News

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